Junta Ejecutiva noticiaTras haber sido ratificada por la autoridad eclesiástica la Junta Ejecutiva resultante de las elecciones celebradas el 25 de enero de 2020, el pasado domingo 23 de febrero tuvo lugar en la Capilla del Dulce Nombre de Jesús, sede canónica de la Confraternidad, el acto de toma de posesión.

La nueva Junta Ejecutiva ha quedado compuesta por:

  • Presidente: Gervasio Rodríguez Pérez (Jerez de los Caballeros)
  • Vicepresidente 1°: David Florián Sanz (Paradas)
  • Vicepresidente 2°: Arturo Muñoz López (Madrid)
  • Secretario General: Pedro Luis Carrasco Valadés (Dos Hermanas)
  • Vicesecretaria: Concepción González Moya (Salteras)
  • Tesorero: Eduardo Rosell del Campo (Málaga)
  • Vicetesorera: Salud Aguilar Otero (Córdoba).

El acto se desarrolló tras la celebración de la santa misa, celebrada por D. Carlos Coloma, Consiliario Eclesiástico de la Confraternidad.

Una vez jurados los cargos, el reelegido Presidente, Gervasio Rodríguez, dirigió unas palabras a los presentes, al término de las cuales anunció el nombramiento de los siguientes vocales:

  • Iván Álvarez Hervás, de la hermanad Avilés;
  • Juan Ramón Baeza Álvarez, hdad. de Marchena;
  • Fernando Cruz García, hdad. de La Algaba;
  • Marta Delgado García, hdad. de Jerez de los Caballeros;
  • María José Fernández Marín, hdad. de Jerez de los Caballeros;
  • Francisco José Fernández Romero, de Alcalá del Río;
  • Mariano Garrido Franco, de Higuera la Real;
  • Pedro Guinea Ibarra, de la Vera Cruz de Bilbao;
  • Sebastián Luque Gutiérrez, de Setenil de las Bodegas;
  • Francisco Méndez Bravo, de la hdad. de Jerez de los Caballeros;
  • Antonio Montero Parrilla, por la hdad. de Alcolea del Río;
  • Mauricio Moreno García, de Alcalá del Río;
  • José Manuel Navarro Domínguez, de Mairena del Alcor;
  • José Manuel Rodríguez Malpartida, de Villaverde del Río;
  • Jennifer Sánchez Garrido, de Carrión de los Céspedes;
  • María del Carmen Yerpes Repilado, de Coria.

A continuación se reproduce el discurso que Gervasio Rodriguez dirigió a los presentes:

Estimado D. Carlos, Presidentes y Hermanos Mayores de las hermandades y cofradías presentes, amigos, hermanos todos en el Señor:

Pido a Dios que os bendiga, así como a vuestras familias. Que el Padre os premie por tanta generosidad demostrada al decidir un día poner vuestra inteligencia y vuestro tiempo al servicio de esta obra que vamos realizando juntos, con alegría, con la prudente orientación de nuestro capellán D. Carlos Coloma, con actitud de servicio a todas las hermandades y cofradías de la Vera Cruz.

Para gloria de Dios, bien de las almas y nuestra propia santificación nos hemos comprometido a llevar esta Confraternidad por la senda de la coherencia cristiana. Dicha coherencia nos exige estar en Gracia de Dios, participando de los sacramentos, compartiendo la Palabra con todos los recursos disponibles, tomando decisiones a la luz de la oración. Así será como pondremos ante el Padre, como ofrenda, nuestro compromiso de trabajo expresado en las pasadas elecciones.

Sabedor de vuestras capacidades y del espíritu verdadero que nos une, he aceptado renovar mi compromiso de servicio a la Confraternidad de Hermandades y Cofradías de la Vera Cruz, ejerciendo la presidencia de esta Junta Ejecutiva. Nada me llena más que ver manifestarse a nuestro alrededor la acción del Espíritu Santo en este tiempo en el que nos ha tocado servir. Porque no lo olvidemos: servidores del Señor somos. Quien quiera hacer méritos para ser el primero que se haga el último...

Hermanos míos, si esta Confraternidad de mujeres y hombres que tienen en la Verdadera y Santa Cruz su devoción es grata a Cristo, ¿por qué habremos de temer o excusarnos para no acrecentar la obra redentora de Nuestro Señor, mostrando al mundo el misterio de la salvación humana a través de la Santa Cruz? Ya sabéis que una obra que es agradable a Dios recibirá con más virulencia, si cabe, los golpes del maligno. Así se pondrá a prueba nuestra fe en los materiales que vamos utilizando. Este terreno de la Confraternidad es santo. Fragüemos los cimientos con la coherencia cristiana de la que antes os hablé y no tengáis temor.

A este trabajo están llamadas todas, absolutamente todas, las hermandades y cofradías de la Vera Cruz que forman parte de la Confraternidad, las que recientemente han decidido formar parte y aquellas que aún no nos conocen. Pedimos a Dios nuestro Señor que infunda en sus hermanos y hermanas mayores: espíritu de servicio generoso y aclare de algunas mentes, con respuesta cristiana, la pregunta materialista, contaminada de autosuficiencia: “¿para qué me sirve a mí la Confraternidad?”. Ya les respondemos que: “para servirles como comunidad de creyentes en Cristo, muerto en Cruz y resucitado. Para reforzar sus oraciones con un mismo espíritu y estar atentos a sus necesidades materiales. Para crecer juntos, realizando obras de misericordia y respondiendo –con verdadero sentir crucero- a las necesidades de una Iglesia universal de la que todos nosotros somos miembros”.

Las ilusiones renovadas con las que afrontamos las nuevas responsabilidades se engrandecen si damos públicamente las gracias por el tiempo dedicado, la entrega generosa y el trabajo, en definitiva, desempeñado por los hermanos que me han acompañado en la anterior Junta Ejecutiva. Expreso mi gratitud sincera a Antonio Luis Borrego, a Cayetano Pantojo, a Juan Antonio Morato, a José de Cristóbal y a Manuela Rodríguez. Pido a Dios nuestro Padre que los colme de bendiciones y los recompense por tanto bien ofrecido por todos ellos a Él a través de esta Confraternidad.

Quisiera rogaros que pidáis por mí también. Es lo que os pido. Pedid en vuestras oraciones por mí y también por los miembros de esta nueva Junta Ejecutiva y por sus vocales... para que sepamos reponernos al cansancio y a las debilidades humanas. Para que sepamos escuchar, pensar con inspiración, hablar sabiendo lo que debemos de callar para no hacer daño, entender a todos con agudeza y seguir aprendiendo con acierto en esta Confraternidad de cruceros que abrazan en sus vidas las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Escuchando a María, nuestra madre, hagamos en todo momento lo que su hijo nos pide que hagamos. Que, por nuestra obediencia a Él, se produzcan sus milagros.